La AMPS y la APS piden rigor, profesionalidad y responsabilidad en las informaciones sobre crímenes machistas

Algunos titulares e informaciones sobre el asesinato de una mujer, hoy, en Sanlúcar la Mayor, contribuyen al sensacionalismo y convierten el caso en un suceso más

La Asamblea de Mujeres Periodistas de Sevilla (AMPS) y la Asociación de la Prensa de Sevilla (APS) pedimos a periodistas y medios de comunicación rigor, profesionalidad, responsabilidad, prudencia y especial sensibilidad en las informaciones sobre crímenes machistas y casos de violencia de género. Algunos titulares y noticias publicadas en las últimas horas sobre el asesinato de una mujer, en la localidad sevillana de Sanlúcar la Mayor, a manos de su marido, incumplen claramente estos valores periodísticos.

Ante este mal comportamiento profesional, la APS y la AMPS insistimos en la necesidad de que periodistas y medios de comunicación se comprometan a abordar la violencia machista con coberturas informativas alejadas del sensacionalismo y con la necesaria perspectiva de lo que, consideramos, es una cuestión de Estado. La sensibilización y concienciación social de esta lacra son responsabilidades de los profesionales de la información, por lo que el uso de titulares inapropiados o de informaciones que tienden a tratar este drama como un suceso más, y cargado de morbo, sólo conducen a perpetuar este grave problema, que afecta a toda la sociedad, hombres y mujeres.

Algunos medios de comunicación tienen sus propios decálogos sobre cómo realizar las informaciones sobre la violencia de género. Como recomendación, aportamos el elaborado por el diario Público:

1. Usaremos los términos “violencia de género”, “violencia machista”, “violencia sexista” y “violencia masculina contra las mujeres”, por este orden. Rechazamos las expresiones “violencia doméstica”, “violencia de pareja” y “violencia familiar”.

2. La violencia de género no es un suceso, sino un problema social. Por ello, no le daremos este tratamiento. No publicaremos fotos ni detalles morbosos.

3. Nunca identificaremos a las víctimas ni incluiremos información que pueda perjudicarlas a ellas o a su entorno.

4. Respetaremos siempre la presunción de inocencia de los agresores. Una vez haya sentencia condenatoria, los identificaremos debidamente, destacaremos el castigo e intentaremos incluirlo en los titulares.

5. Nunca buscaremos justificaciones o “motivos” (alcohol, drogas, discusiones…). La causa de la violencia de género es el control y el dominio que determinados hombres ejercen contra sus compañeras.

6. Evitaremos las opiniones de vecinos o familiares que no hayan sido testigos directos de los hechos. En cualquier caso, nunca recogeremos opiniones positivas sobre el agresor o la pareja.

7. Intentaremos ofrecer opiniones de personas expertas en la materia. Priorizaremos las fuentes policiales y de la investigación. No se informará con precipitación.

8. Sólo incluiremos testimonios de víctimas de malos tratos cuando no se hallen en situación de emergencia o bajo cualquier tipo de presión.

9. Denunciaremos también la llamada violencia continuada (agresiones, maltrato psicológico… aunque no tenga resultado de muerte).

10. Siempre incluiremos en la noticia el teléfono gratuito de ayuda a las víctima (016) y cualquier otra información que les pueda ser útil.

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La Asamblea de Mujeres Periodistas de Sevilla inicia la campaña #TambiénEsViolencia con motivo del 25N

La iniciativa tiene como objetivo denunciar los distintos tipos de violencia sobre las mujeres que se difunden a través de los medios de comunicación

La Asamblea de Mujeres Periodistas de Sevilla (AMPS) inicia una campaña de sensibilización y denuncia, sumándose así a las actividades que distintas organizaciones e instituciones impulsan con motivo del Día Internacional contra la Violencia de Género, que se celebrará el próximo 25 de noviembre. La campaña, denominada #TambiénEsViolencia, tiene como objetivo denunciar los distintos tipos de violencia que se ejercen sobre las mujeres y que se difunden a través de los medios de comunicación.

Esta iniciativa se llevará a cabo, principalmente, a través de redes sociales y tendrá como eje la difusión de imágenes, vídeos y noticias de contenido marcadamente sexista y discriminatorio hacia la mujer, que han sido publicadas en prensa, radio y televisión. La AMPS pretende con esta campaña visibilizar aquellas malas prácticas que, a veces, cometen los medios de comunicación, con el fin de denunciar el uso de esa imagen distorsionada y estereotipada que se presenta de las mujeres.

A través de esta actividad, la Asamblea de Mujeres Periodistas de Sevilla hace un llamamiento a ciudadanos y ciudadanas para que se sumen a esta iniciativa y publiquen en las redes sociales, bajo el hashtag #TambiénEsViolencia, aquellas fotografías, anuncios y/o informaciones que, por su contenido machista, dificulten ese necesario camino hacia la igualdad y supongan abiertamente un acto de violencia hacia la mujer.

Desde la AMPS consideramos que, junto a la violencia machista: aquella física o psicológica que se ejerce contra las mujeres sólo por el simple hecho de serlo, existen otro tipo de violencias, que también constituyen un problema social que debemos combatir todos y todas bajo el firme compromiso de lograr la plena igualdad de oportunidades.

De este modo, creemos que también es violencia que:

  • Sólo el 28% de personas que aparecen en las informaciones (fuentes, expertos y/o personajes destacados de la actualidad) sean mujeres.
  • Sólo aparezcan en dos de cada diez noticias sobre economía, a pesar de que el 60% de licenciados/as en la materia son mujeres.
  • El 17% de ocasiones en las que se menciona a una mujer se cite su situación de parentesco (novia de/esposa de/madres de) y en otras muchas sólo se haga referencia a su estilo y forma de vestir.
  • Tres de cada cuatro intervenciones en televisión sean protagonizadas por hombres y un tercio por mujeres.

(Fuente CAA)

Asimismo, la AMPS considera absolutamente necesario que los medios de comunicación se comprometan a abordar el problema de la violencia de género a través de coberturas alejadas del sensacionalismo y con la necesaria perspectiva del problema: sólo así la sociedad podrá estar informada de manera adecuada sobre una lacra social que, sólo en lo que va de año, se ha cobrado la vida de 44 mujeres, según fuentes oficiales. Aunque las convocantes de la marcha del #7N, que se celebró el sábado en Madrid, van más allá y denuncian que son “70 feminicidios y otros asesinatos de mujeres cometidos por hombres” los que realmente se han contabilizado en 2015. La sensibilización y concienciación para combatir nuevos asesinatos sólo será posible si los medios ejercen una responsable labor informativa y cumplen con la función social que les otorga la Constitución Española.

#TAMBIÉNESNOTICIA_blog

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La Asamblea de Mujeres Periodistas de Sevilla y provincia (AMPS) se creó el 15 de marzo de 2008 con los objetivos fundamentales de trabajar a favor de los derechos de las mujeres que ejercen a profesión periodística en el ámbito de la provincia de Sevilla, detectar situaciones de desigualdadevitar discriminaciones por razón de sexo, e instar a los medios de comunicación a que promuevan la igualdad.

En estos años la asociación ha llevado a cabo acciones en pro de la igualdad como la creación del “ Censo de Expertas ”, una base de datos de mujeres expertas en diversas áreas profesionales y de conocimiento que es de uso público para periodistas. Con ello, se ha pretendido contribuir así a hacer más visibles las aportaciones y logros de las mujeres y animar a los medios a considerar cada vez más a estas expertas como fuentes de información, opinión y consulta. Este empeño en promover la igualdad fue reconocido en 2013 con el Premio Meridiana otorgado por el Instituto Andaluz de la Mujer.

Las sombrereras de Salteras

Las sombrereras de Salteras.

Las sombrereras de Salteras

ImagenImagenImagenEsta es la historia de muchas mujeres que han sostenido con sus manos una empresa durante toda una vida. Una empresa familar que, aunque regida tradicionalmente por hombres, fue sustentada por un número mayoritario de mujeres.

Toda una vida haciendo sobreros. Son las sombrereras de Salteras. Algunas comenzaron siendo niñas en la fábrica que estaba ubicada en la calle Castelar de la capital sevillana. Muchas han sustituído a sus madres y a sus abuelas en este viejo oficio levantado con manos femeninas.

No en baladí afirmalo pues hoy en día en esta fábrica que ha sabido sobrevivir a las adversidades trabajan 40 personas y el 70% son señoras.

Loli Gamero es una de las sombrereras más longevas de esta fábrica. Ella recuerda haber empezado con unos 13 años a trabajar en unas instalaciones que fueron creciendo con la demanda.  Le han hablado de que llegados los años 30, la fábrica sufrió un bajón debido a que las personas ya no se cubrían con sombreros tanto como antes. El cambio de la moda de ir cubiertos pasó factura a todas las empresas sombrereras, pero ésta supo resurgir de sus cenizas y, aunque los 600 trabajadores y trabajadoras de principio de siglo fueron mermando en número día a día, hoy sigue abriéndose un prometedor camino internacional.

Muchas fueron las firmas que perecieron en este tránsito. Sin embargo, ésta súpo fusionarse y encontrar un nicho de mercado en el que tienen una buena posición. Resurge a partir de su calidad. Un comerciante y distribuidor estadounidense contactó con la empresa y le pidió que fabricara sombreros judios.

Hoy elaboran el 60% de la producción mundial de estos sombreros y va creciendo, ya que la población judia está aumentando, así como sus gustos y modelos de sombreros, que por el momento, son mayoritariamente de tres tipos: Clergy, Welt Edge y Snap Brim. El primero de ellos lo utilizan los rabinos, el segundo, los judíos en general y el tercero, la comunidad más vanguardista.

Una producción que ha sabido estar a la altura de un mercado muy exigente, el judío, que ha llegado a reclinar un pedido por no tener la tonalidad adecuada, ya que el sombrero negro se considera como una señal de respeto a Dios y éste no puede tener la más mínima variación en el color.

En Salteras se fabrican 30.000 unidades anuales de sombreros, de los cuales 15.000 son sombreros judíos y 3.500 de ala ancha (sombrero regional andaluz), de los que más de la mitad van a parar a Japón. En menor proporción fabrican sombreros de moda y otros regionales como los calañeses, catites, etc.

Actualmente tratan con compradores de Inglaterra, Francia, Israel, Japón, Estados Unidos y Finlandia, y busca mercados en América del Sur y una mayor presencia en el país nipón.

Hablamos de una empresa en la que la mayoría son empleadas y que viste las cabezas de miles de fieles que se agolpan frente al Muro de las Lamentaciones de Jerusalén, de los nobles que asisten a las carreras de caballos de Ascott, en el Reino Unido, de los japoneses que aman el flamenco, etc.

Unos sombreros hechos en su mayoría por manos femeninas que usan personas famosas y aristócratas de postín, tales como el príncipe de Gales, la infanta Elena, etc. Hasta el mismo sir Winston Churchill se cubría con un sombrero made in Sevilla. ¿Sabría que detrás de él se encontraban las manos de una mujer?

Esta empresa prevé crecer durante este año un 10%, ya que venden un 25% más que en el año 2007. Esto no sólo se debe a una buena gestión, a la búsqueda de nuevos mercados y a la transformación de la producción con técnicas de lean production, sino también al buen hacer de todas esas mujeres que levantaron esta sombrerera y la han situado donde hoy está sin que se les haya visibilizado. Ellas elaboran a partir de pelo natural de conejo, castor y liebre, que proceden en su mayoría de granjas españolas, sombreros para todo el mundo.

Pero, en los últimos tiempos no todo es color de rosa, hoy se enfrentan al encaremiento de la producción por la irrupción del mercado chino, el cual está adquiriendo grandes cantidades de piel de conejo, que encarece la materia prima, pudiendo llegar a costar un kilogramo de pelo entre unos 70 y 80 euros. Ésto, añadido a la larga manufactura que precisa la elaboración, el sombrero más barato en el mercado alcanza los 100 euros, el judía unos 200 dólares y las chisteras unas 500 libras.

Hoy, en el día internacional de la mujer se les rinde homenaje a estas señoras que desde su anonimato han hecho posible el crecimiento de esta economía de manera invisible.

Los miedos de Maripili impiden el avance

El síndrome de Maripili. Este es el novedoso término que propone Carmen García Ribas, periodista, profesora de comunicación y activista feminista.

En su larga carrera ha estudiado el miedo en la evolución personal y laboral de las mujeres y ha planteado la existencia de una mujer de cualquier edad que se desmorona ante  un mensajIMAG0453e de rechazo o censura y que lucha por gustar a todo el mundo aunque ello implique un extremado desgaste físico y psíquico. Es conocida por Maripili  y se destruye ante el mundo real.

Carmen García explica que la persona carismática comunica “desde la confianza y dando confianza” porque es capaz de gestionar sus miedos, además de saber qué, cómo y en cuánto tiempo informar. Según ella, lo que da más poder es la identidad, que es la esencia personal y ésta se va forjando desde el nacimiento a través de los distintos agentes socializadores. “La igualdad hace que nos sofoque la identidad”.

No le gustan las palabras empoderamiento e igualdad. Dice que son términos cuyos significados son erradamente conocidos y que llevan a situar a la mujer en el victimismo. Por eso propone otro: autorización. “A lo largo de mi vida he llegado a la conclusión de que las mujeres tienen mucha preparación, pero se desautorizan” (…) “Cuando te pones de parte de los que pierden se adquiere la característica de víctima. Me gusta más la autorización. Alejémonos del victimismo”.

Pero, sin querer abandonar el discurso del poder, Carmen revela que cada año las mujeres van ocupando más puestos de responsabilidad en todos los campos y la visibilización de éstas en cualquier parte de la cadena económica es trascendental. “Es importante poner en valor el talento femenino”, explica Carmen García, la cual admite que las mujeres no son igualitarias porque no cree que “seamos mejores”.

Apela al realismo y a la observación de que han pasado muchos siglos desde la búsqueda de los derechos del sufragismo y “no se ha avanzado tanto”.  Explica que echar la culpa de ello a un sector de la población sólo es un autocastigo para la mujer porque “la culpa  va relacionada con el miedo”. Según ella, existe mucho talento femenino que no emerge y se debe en gran parte a los miedos adquiridos.

La investigadora explica que hombres y mujeres tienen distintos miedos a los que enfrentarse y éstos provienen de la cultura y la educación. Son prejuicios aprendidos y derivados de un control social existente. Según García, en los hombres prolifera el miedo al fracaso y en las mujeres al rechazo. La razón es que la educación androcentrista a la que ambos han estado sometidos  exige que la fémina debe estar protegida por el varón.

La autorización es “el sentimiento íntimo de poder”. El aislamiento lleva a la sumisión de los estereotipos. “Esto es ser sumisa culturalmente porque desautorizas tus talentos”.

En definitiva, Carmen García propone el abandono del victimismo para ser dueñas de la propia realidad, asumiendo que ésta es jerárquica y que existen miedos que condicionan a todo ser. En sus palabras: “ser profesional es tener un plan, una estrategia y seguirlo con el eslogan respira y sonríe”.

Informa: Nieves Pérez Calero

“Es fundamental que cualquier especialista lo sea desde una óptica inclusiva y no discriminatoria”

“El hecho de ser mujer condiciona toda tu vida. Lo contrario implicaría que el patriarcado ha desaparecido y desgraciadamente, aunque estamos en ello, aún no es así”. De esta manera, se expresa Vanessa Casado una de expertas de nuestro censo, cuando reflexiona si el hecho de ser mujer ha condicionado su trayectoria profesional.

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Ella es experta en género, políticas de igualdad y derecho internacional desde el año 2001. De hecho, ha prestado servicios para organizaciones no gubernamentales de gran proyección internacional como Amnistía Internacional, ejercido como abogada del Ilustre Colegio de Abogados/as de Sevilla especialista en violencia de género y realizado consultorías y asesoramientos externos para organismos de igualdad de ámbito autonómico y europeo.

Visibilizar a la mujer como fuente de información es otra forma de fomentar la igualdad y la comunicación con perspectiva de género. Asimismo, deben ser consultadas no solo en temas relacionados con la educación, la sanidad y lo cuidados, como es lo habitual, hay que romper los roles de género y dar voz a las numerosas expertas en cualquier campo de conocimiento. Por ello, Vanessa Casado considera que “el censo de expertas me parece una herramienta magnífica e innovadora para poder localizar a profesionales con formación específica y acreditada en materia de género y políticas de igualdad, que ofrece además una idea de comunidad y una visión de conjunto de una cuestión en la que confluyen muchísimas disciplinas”.

Asimismo, considera que es muy importante que las mujeres se conviertan en fuente de información en materia de género, derechos internacionales y políticas de igualdad porque “en ocasiones se recurre a personas sin formación y experiencia que realizan apreciaciones incompletas o equivocadas sobre una cuestión social que debiera ser de primera magnitud y sobre la que los matices son especialmente relevantes y peligrosos cuando se emplea el lenguaje equivocado o se analizan desde la falta de conocimiento”, añade.

Por otra parte, para continuar con la visibilización de la mujer en los medios asegura que “es fundamental que cualquier especialista lo sea desde una óptica inclusiva y no discriminatoria, especialmente en materia de género, pero aún lo es más cuando se pide una opinión con proyección pública en cuestiones que afectan de manera específica y/o desproporcionada a las mujeres”.
Informa: Rocío Domínguez Cejudo